lunes, 26 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Metro de Madrid informa

Una cabeza va a explotar
En la próxima estación: Sol.
Los pasajeros alzarán sus piernas
La cabeza rodará por el suelo
Correspondencia con líneas dos y tres
Y cercanías Renfe.
Un cantautor guardará las monedas
En su riñonera de colores.
Algunos se dirigirán a las puertas
La cabeza va a llorar
Rodando por todo el vagón
Y no será correspondida.
Atención: Estación en curva.
Tetuán será su destino.
Una pareja peruana
Se levantará de sus asientos
Al salir, tenga cuidado de no introducir el pie
Entre coche y andén
Una chinita con zapatos de Hello Kitty
Largará una risa contenida
La cabeza caerá a las vías
Y el próximo tren
En dos minutos,
Pasará sus ruedas por encima.

viernes, 2 de marzo de 2012

Lo que febrero dejó

El sol no puede brillar igual que ayer ahora que Spinetta no está en este mundo.

Me supera la realidad.

¿Qué le pasa a Nicolás Cabré que deja a todas sus novias por la mina con la que hace una novela?
Es una basura.

La heterosexualidad es muy aburrida.

Los narigones son re copados.
Bueno, con algo tenemos que compensar.

Me dijo que tenía el culo extenso y yo, que lo tengo re asumido, le dije sí, ya se, es gigante y me dijo no, es tenso, tu culo es tenso.
Chau.

Ojo con los que tienen cara de buenitos que te dan vuelta y vuelta como un bife.

Te noto bien, estás chill out.
Callate que una vez dije eso en una entrevista de trabajo y quedé.
Dale, ¿dónde?
En un lugar en Las Cañitas, imaginate.

Eventualmente me gustaría convertirme en un líder político.

Yo no se conducir. Una vez una chica trató de enseñarme pero creo que por las ganas que tenía de meterme en un espacio reducido.

¿Y qué tal tu cumple en Mar del Plata?
Bien, festejé en casa. Mi hermano me regaló los chorizos.
Qué bueno.
Pero cuando vi lo que salían le dije que mejor me regalara un coche.

¿No te pasa que tirás una opinión política y como mucho no sabés después decís cómo defiendo este pensamiento que acabo de tirar?

Yo he atendido el teléfono garchando.
Dale.
Laburaba en una productora.

Ryan Gosling es mi Rodrigo de la Serna internacional.

No puedo hablar del cuñado del príncipe en terapia.
¿Llevás a Urdangarín a terapia?
Sí, tu amigo no está bien.

Qué mala puntería tenemos las mujeres con la menstruación.
Es como decir Aqua Park y que te baje la regla. Fin de semana romántico, y que te baje.

Yo en otra vida debo haber sido muelle por lo que me gusta meter los pies en el agua.

¿Por qué no te animás a lanzarte?
Porque no me la creo.
Bueno, vamos a empezar un curso de marketing personal.

Parece que Lacoste les quiere pagar a los wachiturros para que no usen más su ropa.

No puedo creer que se separen, boluda, para mi eran dos delfines saltando a la misma vez.
Bueno, pero no, éramos un delfín y una mojarrita.

Acá, como estás lejos, tus amigos son tu prima, tu tía, tu hermano, todo.

Yo me fui sola a Munich a la fiesta de la cerveza y cuando pedía fotos me preguntaban: ¿y tus amigos? Y yo les decía que había ido sola.
Sos muy grosa.

La vida es una puta ráfaga.

A mi me está llegando el tango, eh. Viste que dicen que a los 30 te empieza a pegar. Bueno, 29, estoy cerca, ya empiezo a sentir cosas.

Si no viste la tapa de Jazmín de Grazia en el diario Crítica, no la veas.

Lo que me da miedo de volver a Argentina es el juzgamiento. Estoy muy lejos de eso, ¿entendés?

¿Cómo puede existir Horacio Cabak?
¿Y Marley para el caso?
Me parece más digna la existencia de Marley que la de Horacio Cabak.

A mi mi madre me dice que me quedé petisa porque tengo mala leche.

Yo antes era buena. Medio boluda, pero buena. Después me convertí en este ser monstruoso y manipulador.
Ay, nena.
No pongas esto en tus frases.

Ya se por qué estoy soltera: por los pedos que me tiro a la noche en mi cama.

No podés ser el hijo de Tusam.
La verdad que no.

¿Cómo te fue en Azul?
Bien, mucha charla con mi mamá. Re bien por suerte. Me estoy reconciliando con Eva Perón.

Yo no se qué hacer cuando estoy frente a la computadora.
Sos la peor navegante de la historia de Internet.

Me traje un montón de conchas de la playa y mira, no vienen las gaviotas a mi casa de milagro, vamos.

La gente que no disfruta de la comida me cae mal.

Yo tengo un montón de preservativos de la comunidad de Madrid. A veces los uso y digo: Bienvenido a Madrid.

Me mata que ahora dicen que la reina del pop era Whitney Houston. La reina del pop es Madonna, loco.

Hay gente que la pega haciendo nada.
Sí, mirá el Tano Pasman si no.
Vino a España a recibir un premio.
¿Un premio al mejor puteador?
Ni idea, pero vino a España.

Me pasa que siempre me sentí más cómoda rompiendo las reglas que aceptándolas y ahora, en vez de sentirme contenta porque me caso, me siento mal por estar haciendo algo normal.

lunes, 27 de febrero de 2012

Un campeón

Yo jugaba al futbol con una pelota de trapo, papá.
Yo di la vuelta al Estadio Azteca con la copa a cuestas.
La vida es una tómbola, me canta Manu Chao.
La vida te corta las piernas, papá,
Aunque seas Maradona.
Yo fui el barrilete cósmico, ¿entendés?
Yo te hice llorar con la mano de Dios.
Los extranjeros te preguntan: Where are you from?
Y responden Maradona cuando les decís Argentina.
Yo veo mi cara tatuada en tu hombro, pibe
Altares con mi nombre en las calles de Nápoles.
Te lo juro por las nenas, papá,
Yo pasaba hambre.
La fama. La fama te puede cagar a piñas.
No sos Zidane, no sos David Beckham, ¿entendés?
Ni mucho menos Pelé, que debutó con un pibe,
Sos Maradona, papá.
A ver si entendés: mi nombre es una marca,
El diez dejó de imprimirse por amor a mi camiseta.
Cada vez que te enojes conmigo,
Pensá en el 86,
Y acordate de esas lágrimas, papá,
Esas lágrimas que derramaste cuando me viste en la tele,
Dando la vuelta olímpica,
Y pensaste que el fútbol era lo mismo que la felicidad.

viernes, 24 de febrero de 2012

martes, 21 de febrero de 2012

Es duro

Las guerras no eran más que tinta en manuales de historia.

Mientras los soldados morían en Malvinas,

Mis padres perdían su virginidad.

Es extraño criarse en los ochenta:

Bailás al ritmo de las canciones de Xuxa

Comés caramelos Sugus

Y no sabés que carajo es la inflación.

Esperás todos los inviernos,

El estreno de la última película de Disney

Sin enterarte de que tu padre

No alcanza a pagar la cuota del colegio

En el fondo, la infancia es eso:

Una hamaca que te despega del mundo.

Puede tu presidente asfaltar una pista de aterrizaje en Anillaco,

O Ruanda seguir acumulando cadáveres,

Que tu problema más grande va a ser

Conseguir la última figurita del álbum de la Bella y la Bestia.

Lo duro es ver que ahora,

Que usás corpiños talle 95

Y las facturas de gas llegan a tu nombre,

Puede haber reformas laborales injustas

O niños empuñando un arma,

Que vos estando enterada,

No vas a hacer más que suspirar

Y esperar al estreno de la última película de Tim Burton.

jueves, 9 de febrero de 2012

martes, 7 de febrero de 2012

Oda a Tim Burton

[the films of] Tim Burton from Kees van Dijkhuizen jr. on Vimeo.

A veces, sería así de simple: convertirme en un personaje de Tim Burton. Olvidarme de la rutina, sacarme el peso de lo que veo en la televisión, de lo que leo en el diario, de lo que me cruzo en la calle. Ser, por un momento, el niño frágil, las flores amarillas, el cadáver de la novia. Pasear por un paisaje gótico y dormirme debajo de un árbol torcido, sola, sin miedo a lo que pueda pasar el minuto después del ahora. Dormir y despertarme con ramas en la cabeza porque un joven con manos de tijera no tuvo mejor idea que cortarlas. Caminar con él y descubrir que tenemos las mismas ojeras. Correr por un campo de flores amarillas, estirando mis brazos flacos como queriendo abrazar a alguien y acostarme para mirar el cielo, con las manos detrás de la cabeza. Sentir el olor del chocolate y entrar en una fábrica donde un hombre extraño llamado Willy Wonka me presenta a sus amigos oompa loompa. Dejar de lado mis problemas al ver el baile sincronizado de esas criaturas diminutas. Abrazar a un niño y decirle las mismas palabras que le dijo su abuela. Nada es imposible Charlie, con la certeza en mi mente de que en el futuro, se convertirá en el dueño de la fábrica. Salir de noche y descubrir que a la sombra de una casa destartalada, me espera un jinete sin cabeza. Subirme, trotar, volar por encima de ciudades y países enteros. Caer por un agujero, de repente, y encontrarme con Alicia. Ponerme su vestido celeste, atarme el moño en la cintura y sentarme sobre el tronco de un árbol a tomar un té mientras un conejo impaciente nos enseña su reloj con los ojos rojos. Reírnos. Tomar un líquido con sabor a jarabe y agrandarme. Romper el techo de la casa, crecer de golpe un montón y darme cuenta que al lado mío hay un monstruo y que miro desde arriba las copas de los árboles. Seguir al monstruo hasta una laguna donde un pez se divierte dando saltos olímpicos y escuchar que mi nuevo amigo lo llama por su nombre: Edward. Y a cada invocación, un salto más alto. Edward, un pez grande e inquieto. Eso sería fácil. Hacer un chasquido con los dedos y entrar en el mundo imaginario de Tim Burton. Dejar en el mundo terrenal las preocupaciones, los tickets de supermercado, la ropa sucia, el ordenador y convertirme en una niña esquelética de boca pequeña y ojos inmensos que no necesita más que el poder de su mente para adentrarse en planetas desconocidos.

viernes, 3 de febrero de 2012

Se fue Wislawa

Polonia está lejos. Wislawa también. Pero nos deja esto y estamos cerca, bien cerca.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Lo que enero dejó

Yo tengo un trato con un amigo. Si a los 30 seguimos solteros, nos casamos.
Extendé el plazo, extendelo, yo se lo que te digo.

Los brasileros se te hacen los novios, ¿viste?
Sí, está buenísimo dormir con un brasilero.

¿Qué tal Toledo? ¿Entraron a la catedral?
Sí. Este escuchaba misa y yo miraba al grupo de rusos que tenía al lado.

No entiendo por qué nuestras madres nos mandaron a un colegio de mujeres solas.
No sé, pero que grave error cometieron.

Vos no sabés el proceso de desestructuración que yo hice desde que vivo en este país.

Yo estuve con dos sordomudas, no una.
¿Y gemían?
Una no, la otra algo así.

Yo vine a Budapest pensando que iba a aprender húngaro y estoy aprendiendo portugués.

No sabía que fumabas.
Solamente cuando tengo angustia en el alma.

Tenés la boca más linda de toda la Argentina.
¡Gracias!
Qué digo de la Argentina, de todo el hemisferio sur.
Bueno, tranqui.

Yo me enteré que no existían los Reyes Magos pero seguía creyendo en Papa Noel.
Re inteligente eras.

Un candidatazo el mío: alfiler, sin dientes, drogadicto.
Casado, tres hijos, vive en Londres. Terminala.

Nunca en mi vida voy a amar tanto a un hombre como amé a Nick Carter.

Hola. ¿Estás acá?
Sí, perdón, es que tengo déficit de atención.
Eso quiere decir que eres lista.

A vos te salen amigas del culo.

En un momento, mientras él dormía, voy al baño. ¿Y qué veo?
Qué.
Una planchita enchufada.
Me mataste.

Mi hermano antes de subirse a un avión me deja su testamento. Siempre.

¿Viste lo de Angelina?
Sí, no acredito.
Ahora escribe, dirige, produce y la nominan al Globo de oro.
No hay derecho.
Basta loco. ¿Qué onda el resto de la gente? Me daña.

Yo en el 95, cuando Menem ganó el segundo gobierno, le hice todos los papeles de la ciudadanía italiana a mi familia.

La palabra adelgazar no entra en mi vida.

Me mata que los argentinos anunciamos todo lo que vamos a hacer.
Sí, no es tan normal decir: Voy al baño, voy a colgar la ropa. ¿A quién le importa?

Todos los hombres en Argentina son petisos.
Claro, es que los altos están todos casados.

Todo proceso cinematográfico, literario, artístico lleva su tiempo. No es una hamburguesa de Mc Donald´s.

Yo te digo que la moda es muy distinta de la de acá.
No sé. Para mí es bastante parecida.
Bueno, yo en Mar del Plata he visto a cada uno. Hay lugares que son un canto a la depresión.

Me rompe las pelotas la sangre azul.

Yo era super tímido. Se me acercaba una tía y me sonrojaba. Hasta que un día con 15 años me tomé 3 copas de vino y me di cuenta que la vida podía ser mucho más linda.

Acabás de llegar de la India, boluda. ¿Qué sentís?
No sabía que el corazón era un músculo que podía agrandarse tanto.

Lo más importante en mi vida, soy yo mismo.

Ayer estuvimos viendo videos de Messi haciendo goles.
¿Y no se les ocurrió ver porno mejor?

No sabés lo que te perdés al no comer ostras. ¿Por qué no las comés?
Hay un problema muy grande en la consistencia.

Vos sos una heartbreaker.
Qué heartbreaker. Soy una lonelyhearts.

Yo estoy enamorado de ella pero creo que con vos haríamos una pareja deputamadre.

La sociedad es muy morbosa. No puede ser que exista la circuncisión como ceremonia religiosa. Le están cortando el pito a un ser humano.

El tema de la homosexualidad me preocupa porque no hay mercado.

A mi me encantan los hippies, no puedo manejarlo.
A mi también pero no me pongas los fideos en la olla de la salsa porque me muero.

Qué díficil es la palabra desembalsamar. Probá.


lunes, 16 de enero de 2012

Formas de evadir el blog

Me está costando el blog. Mucho que ver en Madrid y mucha gente por conocer. Un vinito en La Latina, una fondue de queso en Malasaña, un paseo en Lavapiés o una tarde de mate en Majadahonda. Los chicos que te dejan retumbando adentro de una campana de cristal. Que hay algo. Que no hay nada. Vale. Que si no va a haber nada desde un principio estaría bueno no encender esa llama, ni una chispa mejor, porque viste, los sentimientos. No entender, no captarlos nunca. Y los viajes. Hungría, de repente, estás en Hungría y caminás abrigada con un grupo de desconocidos que escuchan a la guía del tour comunista que nos cuenta la historia de su país. Y volvés y hay que mudarse, otra vez, pero necesariamente. Y desempacar en Tirso de Molina y saber que es la definitiva. Enero del 2012. Y qué de movidas se avecinan. Más todo lo que tu cabeza acumula para ese cuento que tenés que escribir. Y el proyecto que ya está enhebrado, por lo menos el hilo está adentro del hueco de la aguja. Y todo se transforma en literatura, hasta los vecinos senegaleses que te ofrecen marihuana a la salida del metro. El Hotel Kakfa se va convirtiendo en una casa de gente guapa y un día, con resaca, te encontrás cantando funkie mientras el director del master toca la guitarra ensimismado. Y te emborracás porque se termina el año y porque tenés ganas de emborracharte. Con un chico de Alicante o tu amigo adorado, el de Azul. ¿Y por qué tenés que irte? ¿Por qué París? Y que se vaya, por más preguntas que le hagas. También las fotos, la música y las ganas de comprarme un ukelele. También las películas: en Cuevana o en el Yelmo. Los mambos de Oliver Tate en tu cabeza, la estación El Havre en tu cabeza, Ryan Gosling en tu corazón. Y los libros que pesan en tu mochila colorida, la que te trajiste de Tilcara. Uno de Fitzgerald, otro de Rulfo, uno más de Onetti porque me hacen falta sus letras, uno de Aira y La muerte de Ivan Illich. Leer, en el metro, en la cola del banco, en un banco de la avenida más larga de Budapest, en tu cama. Y colgarte con la edición de un vídeo para tus amigas y el puto facebook y los siempre gloriosos hallazgos en Youtube. Quedarte echada en el sillón dándole play a un videito y al otro y al otro hasta que te pesan los párpados y tu compi de piso te dice: son las dos y media de la mañana. Pero también está el Skype y las horas que se pasan volando mientras hablo con ella, desde su casa de la calle French, que toma tereré y hace pis cada dos por tres y planea nuestro viaje a Lisboa en el mes de julio. Y por último el descubrimiento que te enciende las noches desangeladas: TUMBLR. Animarse a abrirse uno y empezar a rebloguear imágenes, citas, fotos y a postear, de a poco, lo de una. Entender que hay otro espacio que me envuelve, otro espacio que me identifica porque entrar en un tumblr es morder el alma de la otra persona, es beberla hasta la última gota. Por eso, aquí lo dejo, a mi nuevo amigo, refugio de los refugios, mi tumblr.

sábado, 7 de enero de 2012

Lo que diciembre dejó

No hay nada peor que la solemnidad.

Las hamburguesas de Mc. Donald´s me dan taquicardia.

Te veo renovada, radiante, más flaca, onda hipster.
¿Hipster? No me jodas.
Bueno, las converse doradas.

El que diga que nunca se movió por conveniencia en el mundo artístico, miente.

El medicamento nuevo de la homeopatía me está dejando re desequilibrada.

A la hora de la seducción, los hombres argentinos tienen caca en la cabeza.

Es ley de vida hacerse amigo de las amigas de la chica que te gusta para empezar a actuar. Luego vendrán la madre y la abuela, pero primero hay que ganarse a las amigas.

¿Entendés que ya me enteré de dos amigas que se casan el año que viene?
Mira, yo poco puedo decirte después de que se me ha casado mi padre.

Tengo la cara más alargada que el pan.
Y yo más redonda que una galleta.

Si un pibe te pondera el perfume, ya está, no hay nada más que decir.

Te juro que yo pensaba que estaba loca pero siempre pensando que la locura verdadera estaba muy lejos de mí. Cuando llegué a la India pensé que la locura está acá boluda, en frente de mis ojos.

El que se mete droga porque lo ayuda a inspirarse a nivel artístico bueno, pero el que lo hace porque sí es un loser.

Yo no concibo la vida sin alcohol boluda.

Está bastante baqueteada para tener 40 años.
Pero está casada hace 20 años nena. El matrimonio te arruina la vida.

El concepto familia funcional me da escalofríos.

Ya está, cuando vengas nos ponemos a cantar en la calle, qué importa, es Europa, no nos conoce nadie. Nos armamos un buen repertorio y nos cagamos de risa.
Lo hacemos, posta. Igual me da gracia que yo tomo clases de guitarra hace 4 meses y vos no tomaste ninguna.
No pasa nada, le ponemos garra estos meses.

Yo no me voy de España sin haber tenido una historia de amor con Sergio Ramos.

Para mí son lindas las españolas, ¿eh?
Dejate de joder, son las hermanas de Cenicienta.

No me lo puedo creer. ¿La palabra tanguera es por el tango? Siempre pensé que era por las mujeres que usan tanga.

Bueno, brindemos mirándonos a los ojos por favor.
Y el que no apoya, no folla, como dicen los catalanes.
Esa no la tenía.
Yo desde que apoyo, no sabés cómo follo, así que apoyá esa copa ya mismo por favor.

Conocí a un chico un poco aparato, pero un poco me copa.

Yo no quiero que me digan que soy graciosa, quiero que me digan que soy sexy.

Estuve pensando que de tanto mirar fútbol en este país, a lo mejor puedo probar con periodismo deportivo.

Es así. En Madrid hay arte en cada esquina.

Me encantó el show.
Está muy verde.
Verde esmeralda para mí.

El que no se toca, no vive.

¿Cómo será estar un día en la cabeza de Almodovar?
Un día lleno de todos colores.

La frase de cabecera de mis amigas es: alto, flaco, desgarbado: pirulín.

Las mujeres nos bancamos mucho más estar solas que los hombres.
Claro, porque ellos llenan los vacíos con asado, deportes, cerveza. Nosotras nos bancamos los vacíos de verdad.
Nosotras sabemos enfrentarnos a la soledad. Ellos no.

Estás en mi ranking preferido de personas de este mundo y del otro también.

¿Viste que hay minas que por más que se pongan todo encima no pueden hacer nada con la caripela?
Claro, no la pueden caretear.

¿Qué pasa con los hombres que te buscan, te buscan, te buscan y una vez que te encuentran reculan?
Los hombres ya fueron.

Yo soy fan de cruzar mal la calle.

Mirá el baúl de los disfraces que me trajo Papa Noel.
Me encanta. ¿Y los tenés todos para Halloween?
No, yo me disfrazo todos los días, porque sí.

Todo mal cuando mi viejo se enteró que salía con uno 9 años más chico, imaginate.
¿Y vos qué le decías?
Mirá Shakira, mirá Demi Moore.

Yo me voy a proponer para el año que viene ser más puta.
Me parece perfecto.
Y dejar de consumir energías en los hombres.

A mi un amigo me preguntó por qué siempre estaba alegre y le dije que viniera un día al hospital. Ahí entendió que soy alegre porque soy agradecido.

Qué buen momento este tomando fernet.

Le dije que buen viaje, que disfrutara de ese paraíso y me dijo que el paraíso está debajo de mis sábanas.
Es un poeta.



martes, 6 de diciembre de 2011

La vida heroica


Me emociona ver ciertas películas. Más cuando son historias reales. Este tributo a Gainsbourg me llegó al alma: todo lo que se cuenta, cómo se cuenta. Es una belleza, de verdad. Hay artistas que no pueden ser otra cosa que artistas. Como este niño francés que se convirtió en Serge, que tocó lo que tocó y deslumbró a toda una generación. Un hombre feo pero atractivo, mágico, irresistible, enternecedor. Su infancia, sus letras, sus amantes. Qué buena manera de narrar una vida tan volcánica. Fa. Verla es un acierto asegurado.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Lo que noviembre dejó

Todos tienen que tener un gran amor en la vida para olvidarlo después, porque esos son los que no funcionan.

Yo me tengo que mudar a Alemania porque no me gustan los españoles.

Los hombres que se borran por cagones son los peores.

Le dije que bajara de peso porque si yo me cuido para gustarle, que él también haga lo suyo ¿no?

Metete en la cabeza que ya no voy a ser empleada nunca más. Desde ahora, voy a ser empresaria.

¿Y hoy qué hiciste en todo el día?
No pude activar. Se que tengo que embalar toda mi casa pero no estoy pudiendo.

La palabra casamiento ya me pone mal.

Si vos querés entender a los hombres, mirales los zapatos.

Yo me visto como rock star pero escucho a Luis Miguel.

Ya vamos a enamorarnos.
¿Pero no era que no querías enamorarte?
Yo no quiero. Pero sí que se enamoren de mí.

Me da culpa no leer los prólogos de los libros.

La televisión española me parece tan desastrosa que lo único que miro es fútbol, boluda.

Me afecta psicológicamente la gente que no sabe escribir ni siquiera para mandar un mensaje de texto.

¿Cómo estás tanto tiempo?
Las fuerzas del mal me persiguen, pero bien.

Yo me llamo María Eugenia por la de las trillizas de oro.
No te creo.
Sí, pero no me digas que es el nombre que mas zafaba.

No basta tener una buena idea para escribir una novela.

Me gusta que los argentinos utilicen la palabra sorete para putear.

Ya descubrí porque no quedan más hombres en el mundo.
¿Por qué?
Porque están todos en Irak.

¿Te hace mal hablar de esta persona?
No, la tengo estacionada en un buen lugar de mi corazón.

Vos tendrías que cortarte el pelo carré.
¿Vos querés que me convierta en He-man?

El problema no está en el aborto, el problema está mucho antes y es en la educación sexual.

No puedo creer que te enteraste que vive con una mujer después del garche.
Sí, es que percibí que había algo raro y me dijo que sí, que tiene una relación abierta.
¿Y cómo hace el corazón para soportar una relación abierta?
Eso es lo que yo me pregunto.

¿Te gusta o no el pibe?
Sabés las siestas que me dormiría con él los domingos.

Me compré este jean de 5 euros y me di cuenta que era para embarazadas.
¿Después te diste cuenta?
No, cuando me lo probé. Pero salía 5 euros y me calienta los riñones.

Lo malo de la música electrónica es no poder tirar ni un meneo.

Necesitamos acercarnos a las cosas que nos hacen daño para sentirnos vivos.

Yo no te pongo un arbolito de navidad jamás en la vida, pero no sabés la de turrones que te como.

¿Viviste mucho tiempo en Barcelona?
Hasta los 17. Pero me gusta más Madrid.
Sos más del cemento.
Me gusta más el ruido de los semáforos que el de los pajaritos, vamos.

Odio entrar a las farmacias hijas del capitalismo de este país que te venden desde un tampón hasta la última colección de huevos Kinder.

Adam Sandler ya fue. Ashton Kutcher ni te digo. Ahora me obsesioné con Pete Doherty.

¿Viste que al principio cuando te enamorás se te cae la baba por el otro?
Uy, no, la baba no, que cuando pasa eso es porque el otro no te da pelota. Hay que cuidar que no rebalse la baba.

Yo he trabajado con ciegos y los ciegos son malos.

¿Cuánto tiempo les dura el deseo a la gente de clase alta?

Ya fue, quiero ser vampira.

No puedo creer que te sigas buscando hippies sucios.

Los besos son analgésicos.

Me calma que estés aca, yo se que nunca te lo digo pero me hace bien saber que estás.

Decí que en esa época no se hablaba de sida que si no.
Estarías enterrado abajo de Freddie Mercury, vamos.

Me gusta ir a los aeropuertos, siento que cada vez que voy me voy de viaje. Me hacen sentir una sensación interesante. ¿Los aeropuertos, no? Como que wow.

No puedo creer que estoy escuchando tu voz.
No sabés lo que te extraño. Me cago en las conchas peludas de todas las españolas juntas.
Me cago en el océano que nos separa.
Sí, porque mirá que hay océanos, pero vos te fuiste a cruzar el Atlántico.

¿Es verdad que a las mujeres les duele la cabeza?
¿Por?
Porque a los hombres no nos duele nunca.
Nunca lo había pensado.



sábado, 26 de noviembre de 2011

La encontré en Berlín


Podría haberla conocido antes. Tal vez un domingo en Plaza Francia, tal vez en algún viaje en colectivo, tal vez en algún concierto de Fito Paez. Pero no hubiera sido lo mismo. Tenía que conocerla en Berlín, a la edad que teníamos las dos cuando estábamos en Berlín: yo estrenando los 25, ella abandonando los 26. Tenía que apuntarme en el Free Tour que nos llevaba al campo de concentración Sachsenhausen y encontrarme con otra argentina, mochilera, que viajaba sola, como yo. Después de descubrir que estábamos en las mismas condiciones, me pregunto: ¿A vos todo el mundo te pregunta qué hacés viajando sola como a mí? Sí, le contesté, todo el mundo. ¿Qué tiene de raro, no? Nada, le dije yo y viajamos en el mismo asiento del tren que nos llevaba a Sachsenhausen. Yo te escucho pero saco fotos porque nunca vi un medio de transporte tan modernizado, me dijo. Y hablamos hasta llegar al campo y no hablamos más por 3 horas, sólo nos cruzábamos miradas de incredulidad, de miedo, de angustia. Y al acabar el tour me contó que su abuela había sido la única sobreviviente de una familia judía en Polonia. Quedamos en vernos esa misma noche, en el Café Zapata de la calle Fiedrichstasse. Llegó en tranvía, con una sonrisa gigante. Tenía que subirme a un tranvía alguna vez en mi vida. Entramos y fue como conocernos de toda la vida, como estar hablando con una misma. A mi nadie me vende el cuento de la familia, la casa, el perro y el jardín, fue una de sus primeras declaraciones. Y yo tuve que contener las ganas de abrazarla. Después de unas birras, comimos unos kebabs y nos despedimos pasándonos los mails. Me acuerdo que ahí, sentadas en el patio central del edificio Tacheles, me tiró: tardé 1, 2, 3 segundos en darme cuenta que sos de mi mismo universo. Y la próxima vez que nos vimos fue en la esquina de Corrientes y Pueyrredón. Pasamos de tomar cerveza alemana en el templo okupa más grande de Berlín a comer empanadas en el Imaginario Cultural, el bar al que siempre volvimos, en Almagro. Y de ahí en adelante fue todo tan fácil, fue quedar en Palermo a comer una chocotorta, fue salir a ver obras de teatro en el Cervantes o en cualquier sala del under, fue te regalo mi sillón cuando me mudé sola por primera vez a la calle Guatemala, fue escuchar música en vivo en una casa en Colegiales, fue conocer a su gato Septiembre y preguntarle ¿por qué se llama Septiembre? y escuchar porque tiene cara de Septiembre, fue empezar juntas un taller de dibujo y dejarlo en la segunda clase, fue llamarnos por teléfono y decir estaba marcando tu número hija de puta, fue tirarme el tarot algún viernes trasnochado, fue descubrir artistas al mismo tiempo, fue reírnos de su cara de judía, fue bailar al ritmo de El Kuelgue en Niceto, o escuchar emocionadas la voz de Gabo Ferro en el Konex, fue comer tarta de puerros los sábados en mi casa, fue que mi hermano le diga te voy a extrañar más que a ella cuando se vaya, fue llorar por nuestros ex novios y querer cagarlos a trompadas, fue bajarnos una lemon pie hablando de los infortunios del mundo, fue planear un viaje a Brasil y al mes tomarnos un avión a Río, fue aprovechar un fin de semana largo y rajarnos en bondi a Rosario, fue empezar a compartir programas y fernets con mis amigas, fue ver cómo ellas la adoran y ella adora a mis amigas, fue llorar de la risa con sus rezos hebreos, fue analizar en profundidad nuestros mambos tanto como nuestros chongos, fue así, moviéndonos por Buenos Aires, viajando, como abrimos el alma, como fuimos construyendo una amistad de hierro, una compañía incondicional. Así fui conociendo a una de las personas que más me importa en la vida, a la persona más sabia de mi universo. Escucharla es un flash: sus historias, sus reflexiones, sus consejos y sincericidios. Hay pocas cosas que disfrute tanto en esta vida como sentarme a charlar con ella, sea en la cola del teatro, en un viaje en auto a la Paternal, en una mesa del Imaginario o en la arena de una playa de Ipanema. Charlar con ella, desacomodarnos las cabezas y traspasarnos energía de la buena. Tenernos al lado, cuando las estrellas de nuestro planeta están desalineadas, o cuando muestran una conjunción favorable. Saberme querida de verdad. Entender el cariño en sus ojos, en sus mensajes de texto, en sus "te mandé reiki pelotuda", en las piedras poderosas o las estampitas de dioses griegos que me regala. Querer tenerla en Madrid todos los fines de semana. Confirmar que no importa un carajo la trayectoria, que es ella junto con una o dos más, la persona que más me conoce y la que hace menos tiempo conozco. Declarar en este blog de mala muerte que esta persona y yo estamos hechas de la misma materia prima, como ella me dijo una vez. Y que si la encontré allá en Berlín hace dos años y medio fue porque, sencillamente, teníamos que ser amigas del alma todo lo que nos queda por vivir en esta vida de locos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Madrid otra vez

Ya pasaron dos semanas desde que volví a esta ciudad. Me siento en un bar que se llama, ironías del destino, La Fugitiva. El mismo bar al que fui a desayunar, a 3 horas de haber pisado Barajas. Me bajé, como canta Joaquín, en Atocha y entré a la casa de mis amigos. Estoy acá, pensé, acá en Madrid, tan lejos de allá, pero acá, al fin. No logro entender la aeronáutica, pero se que después de volar 12 horas estoy acá y camino por Lavapiés. Y todo es un volver. Porque vuelvo a subirme al metro, a esperar lo que diga el cartel: 1, 2, 3 minutos a que llegue el próximo tren y me lleve a Bilbao, Tribunal, Alonso Martínez. Vuelvo a escuchar las palabras "chulísmo", "coñazo", "mogollón". Vuelvo y mis sentimientos se descontrolan y me dan ganas de agarrar y gritarles, dale, pónganse de acuerdo, carajo. Y en mis ojos, mientras tanto, entra el parque del Retiro, entra la puerta de Alcalá. la calle Fuencarral, la preciosa plaza Santa Ana. Y volver a andar por esos lugares es recordar los pasos de antes, es que se me caiga el pasado encima, como un piano de cola desde un octavo piso. Es eso y sacármelo, como puedo, y quedarme con alguna que otra herida abierta. Y de a poco acomodar el corazón, de a poco desprenderme de mi otro Madrid, el viejo Madrid. Y empezar a quedar con ellos, mis amigos, que indignados, siguen habitando la ciudad. Tomar un colacao con él viendo el informativo de las tres de la tarde por la TVE, caminar bajo una lluvia torrencial por Gran Vía compartiendo un paragüas con ella, entrar de sorpresa en la tienda donde trabaja ella, que vende collares y ponernos al día atrás del mostrador, tomar sangría con ella en un cuarto piso por escalera en el corazón de Malasaña, cotillar con ella, estirar una lona en la lomita más linda del Retiro con ellos y comer alfajores havanna hasta que oscurece, tomar mate con ella un domingo a la mañana mirando la fórmula uno. Volver, mirar habitaciones en un barrio y en otro, patear la ciudad y detenerme en Casa América, afiliarme de nuevo en la biblioteca central, ir a un domingo a la noche a ver Desayuno con diamantes en la filmoteca, encontrarme con gente por la calle, desayunar en bares escondidos con el ordenador, pensar en sacarme un pasaje a Budapest en diciembre. Volver y entrar a mi escuela, el Hotel Kafka y sentarme en un aula y desentrañar una novela clásica y escribir, como salga, en el momento, sobre el amor. Escribir en Madrid en un sitio que supo ser la editorial de Benito Pérez Galdos, en un sitio repleto de libros. Empezar a darme cuenta de que estoy donde tenía que estar, que aunque el cielo se ponga gris y las emociones me toquen los cojones, aunque el paro llegue a 5 millones y Europa se venga a pique, aunque no de con el piso adecuado, pienso que Madrid me invita a quedarme, que me dice desde sus balcones que no me de prisa, que ya encontraré el mejor lugar donde vivir, que es acá, en esta ciudad donde tengo que estar, de momento, es acá donde tengo que seguir refabricándome.

martes, 1 de noviembre de 2011

Lo que octubre dejó

El día que leí sobre el universo, me cagué la vida.

¿Entienden que vamos a ir a una fiesta en la casa de Kevin Johansen y su apellido es la contraseña de mi mail, mi facebook, mi cuenta de banco?
Bueno, eso mejor no lo digas que capaz nos sacan con la policía.

Me exaspera la personalidad de mi ex.

Si todo el tiempo que pasé buscando las llaves lo hubiera pasado haciendo sentadillas, hoy sería Jessica Cirio.

Me han dicho que tengo la cara más rara del mundo, cara de loca, cara de judía claramente y cara de petera me decían mis compañeros del secundario.

¿Viste que lindo es mi cajón peruano?
Sí, el mio también pero ahora lo uso de mesa de luz y le doy mucha más utilidad la verdad.

Después de haber rendido mi útima materia, mi vida es muy genial.

Qué lindo día para quedarse mirando una peli entre sesiones intermitentes de sexo.

Cómo odio la burla. Me parece algo tan dañino.

Los telos no me inspiran ganas de coger.

¿Sabés que nunca supe bien qué mierda hace un ingeniero? ¿Puentes?
Creo que esos son ingenieros civiles, pero ni idea.

El juego de piedra papel o tijera es indiscutible, por eso se cumple o se cumple.
Sí, igual la próxima probá con la piedra porque la tijera es malísima.

¿Cómo sigo con mi vida después de este lemon pie?

Los estornudos hablan mucho de una persona. ¿Viste que hay algunos que descargan a full y otros que se los reprimen?
Sí, a esos no los banco.

Es una ley que los que tienen cara de bobos la tienen grande.

¿Cómo estás vos después de tantos días recluida estudiando?
Detesto a todas las personas y después de 10 minutos me doy cuenta de que es porque estoy enojada con el mundo.
Qué bajón.
Si, me siento un ser miserable.

¿Estuviste seis meses con él en relación a distancia?
Sí, y cuando empiezas a acariciar el ordenador te das cuenta de que algo anda mal de verdad.

¿Hay algo mejor que los besos?

Yo antes de comerme una palmerita prefiero morirme en el desierto.

Las minas miramos revistas donde aparecen solamente minas.
Boluda, es verdad.
Sí, nos gusta demasiado nuestro sexo.

Qué perverso el que inventó a Winnie Pooh. ¿Qué necesidad de ponerle una remera a un oso y dejarlo en pelotas?
Qué buena observación boludo.

Habría que contagiar a la gente el uso de la bicicleta por la ciudad.
Sí, lástima que yo para llegar a mi casa termino con las piernas de Maradona.

Yo prefiero mil veces ser yo antes que Justin Bieber.

No se si me da irme un año afuera a pelotudear.
Ojo que igual pelotudeando se aprende un montón.

Me encantaría poder orinar con libertad cuando estoy con un hombre pero no puedo.

Mañana tengo clase de canto con mi viejo que quiere que practique para su fiesta de 60 años.
No es real la conversación que estamos teniendo.

¿Y ahora que sos madre que sentís?
Que todo es mi culpa.
Bien.

Obvio que antes de ser monja prefiero ser puta.

Muy linda la entrada de tu casa.
Gracias. Cuando quieran se vienen a comer unos capeletines.

Para mi yo en otra vida fui hombre.
¿Por qué?
Porque me cuesta un huevo ser mujer. No me cabe ninguna duda.

No puedo creer lo que es ese pibe.
Qué lindo debe ser desnudo.

Hay gente tan pero tan buena que cuando pienso en ella me dan ganas de llorar.

¿Qué tal el hotel?
Bien, nos dieron la habitación presidencial, digo yo para qué si a esta edad ya no hacemos diabluras.

La verdad que me olvidé todo lo que estudié.
Pero si viene una persona y te pide que la asesores con un divorcio, ¿sabés como proceder?
No creo.

¿Desde cuándo te comés las uñas vos?
Desde que me di cuenta de que me voy a vivir a España en una semana.

Las comedias musicales las disfruta mucho más el artista sobre el escenario que el espectador.

¿Cómo es la familia del pibe?
No le alcanzan los metros cuadrados para ser más convencional.

Qué ser pacífico que sos.
¿Yo?
Bueno, un toque inquieta pero me das paz.

Quiero brindar para volver a chocar nuestros vasos de cerveza pero en una plaza madrileña, adentro de un bar cutre con olor a chivo y un gallego a los gritos.
Voy a llorar boluda.

¿Cómo que te vas de viaje de egresados a Porto Segura?
Sí, Bariloche ya fue. Sos de otra generación vos.

¿Viste que hay gente que no nace, pero que hace, hace, hace y nunca llega?
Sí, los fracasados.
Bueno. A mi me da miedo seguir intentando y nunca llegar.
Prefiero que hagas eso a quererlo y nunca haberlo probado.

Es siempre así. Las mujeres después del sexo quieren abrazar a los hombres y ellos sacarnos de encima.

Me gustaría hacer forward de acá a 15 años y ver los cambios del mundo.
Bueno, imagínate que en la India la gente va a querer limpiarse el culo con papel higiénico y ¿dónde van a ir a buscar los árboles? Pues a Occidente.
Sí. Oriente va a ser potencia, está claro.

Siento que mi viejo habla otro idioma y que nunca vamos a logar hablar el mismo.

Estás mucho más flaca boluda.
Es que ayer garché.

Me propuse informarme sobre economía porque cada vez que me hablan de indicios de algo no entiendo un carajo.

¿Qué papel tuviste que hacer hoy en teatro?
De embarazada de clase social baja.
¿Y caminabas como si tuvieras la panza gigante?
No, era más bien putita.

Tenés el pelo muy lindo últimamente.
Creo que es lo que más me gusta de mí. Antes era el culo pero ahora que lo tengo caído, lo mejor pasó a ser el pelo.

Yo quiero vivir del arte.
Pero ya vivís del arte.
Me refiero a mantener a mis hijos gracias al arte.
Bueno, tenés 23 años, pero vas bien encaminada.

Las amas de casa se toman la economía familiar muy a pecho.
Sí, el ahorro se convierte en un acto heroico.
Mi vieja de chica, cuando estaba comiendo me decía, esa papa salió 4 con 50.

Para mi la gente después de los 40 años ya no tiene edad.
¿No reconocés si tienen 50 o 70?
Ni idea.

Esto de estar en una búsqueda constante me hace pensar si no estoy constantemente insatisfecha.

Me compré una película de sadomasoquismo pero no tengo con quién verla.

¿Viste que se cree Brad Pitt el pibe?
Si, es que es lindo, pasa que es tan flacucho que no le doy.
Y larga un olorcito de esa boca.
Tiene mucha cara de mal aliento la verdad.

No se cómo manejar tanta onda.

¿Estás sentada?
Decime cuándo te casas hija de puta.

Lo único que sé es que después de muerta mi cuerpo va a descomponerse. Que no me hablen de vida eterna porque qué paja vivir eternamente.

jueves, 27 de octubre de 2011

Al fin

Nada más emocionante que ver cómo la Justicia le responde con esta histórica sentencia a Rodolfo Walsh, el gran periodista y escritor que expresó su repudio a la dictadura en su magistral Carta Abierta a la Junta Militar hace nada menos que 34 años. Qué satisfacción saber que, tarde pero seguro, habrá más genocidas adentro de una prisión, para siempre.

lunes, 17 de octubre de 2011

Inestabilidad capaz


Ni un agujerito celeste ¿eh? Todo gris el cielo. Y encima domingo. Bien. Y me quedan 3 días en Buenos Aires. Bárbaro. Y el herpes que crece abajo de mis labios. Genial. Y la constante compañía de la música de Amy Winehouse. Super. Y la valija cerrada que me mira desde lo alto de mi ropero. Estupendo. Lo sensible que me estoy poniendo con esto de irme un año a otro continente, a un país donde dicen patatas en vez de papa fritas, no se, me pega fuerte. Pensé que habiendo vivido ya allá iba a estar más armada pero veo que no, que no estoy pudiendo enfrentar los pocos momentos que me quedan acá, en esta ciudad que amo, con toda la gente linda que compone mi universo. Y wow. Pensar que yo ya me fui una vez. Pensar que ya volví una vez. Pensar en qué gitana hija de puta me convertí una vez que comprendí que la vida es un juego y que yo soy el cosito de color que puede adelantar, retroceder, saltearse casilleros. Haber tejido y destejido una bufanda, toda la vida, pero un día detenerme y acomodar las agujas bajo las axilas. Detenerme y observar el tejido y pensar que está buena la bufanda, que me gusta el punto que elegí, el color de la lana, que esta vez está más prolija que otras veces. Seguir tejiendo y controlar un toque la ansiedad por verla terminada, pero seguir, por más que la posición incomode y que los puntos me salgan algunas veces más blandos, otras mas duros. Pensar que dos años en esta ciudad me abrieron las puertas del arte como nunca antes, que acá pasan cosas muy copadas, que acá se cocina una movida cultural demasiado fuerte, demasiado talentosa. Y todo eso empapa, inspira, contagia. Acá, donde nací, las emociones me superan, porque acá respiro un aire especial, porque acá y en solo dos años, además de conocer a las personas que más me marcaron la vida, afiancé relaciones que me la vuelan y con esas personas cerca, contruí un planeta desorbitante. Ni idea. Me pasa todo eso y tengo un pasaje virtual guardado en Mis Documentos que indica que el jueves 20 hay un vuelo que aterrizará en Barajas y que el avión que lo emprenda va a llevarme a mí ahí adentro. No a ella, ni a él, ni a vos. A mi y a esta bolsa de sentimientos entrecruzados. La gente dice que soy rara. Y sí. Para mi la búsqueda es movimiento. Por eso voy y vengo. Por eso el desorden de mi existencia. Por eso se que puedo empezar a tejer una bufanda a doce mil kilómetros del lugar donde voy a usarla para cubrirme el cuello. Soy rara y no me importa decir que a la misma vez que pienso en irme a Madrid, pienso en quedarme en Buenos Aires.